viernes, 1 de junio de 2007

IAN CURTIS




Nombre real: Ian Kevin Curtis

Nació 15 de julio de 1956, Manchester Reino Unido
Murió 18 de mayo de 1980, Manchester Reino Unido
Causa: Comete suicidio


Fue el cantante y compositor del grupo Joy Division, del cual fue el cofundador en 1977 en la ciudad de Manchester.


El músico se casó con Deborah Woodruffe, el 23 de agosto de 1975. 4 años más tarde tuvieron a su única hija, Natalie. Mientras actuaba con Joy Division, Curtis desarrolló un estilo de baile muy personal reminiscente de los ataques epilépticos que sufría, a veces incluso en el escenario. La similitud era tanta que el público llegaba a dudar si aquello que veían era parte de la actuación o un verdadero ataque. A veces se desmayaba y tenían que ayudarlo a bajar del escenario, ya que su salud iba empeorando debido al gran número de conciertos que el grupo daba.

Ian era un hombre bastante reflexivo, todo un poeta, y lo demostraba en sus letras, en canciones como She's Lost Control (que habla acerca de una de sus amigas que también sufría ataques epilépticos). Es notable el tono depresivo y seco de las letras de sus composiciones, presente en canciones como Disorder, The day of the lords, Love will tear us apart y más. Estos temas llevaron a los fans, e incluso a su propia esposa, Deborah, a creer que estaba cantando sobre su propia vida. Curtis una vez comentó en una entrevista que escribía sobre "las diferentes formas que la gente tenía para superar ciertos problemas y como lo hacían para adaptarse". Su voz de barítono le hacía parecer mucho más entrado en años de lo que realmente era (23 años en el momento de su muerte) e impregnaba de tenebrosidad las canciones de Joy Division.

Sus influencias principales fueron los escritores William Burroughs y J.G. Ballard, y los cantantes Jim Morrison, Iggy Pop y David Bowie.

El último concierto donde Curtis participó fue el mismo mes que murió, e incluyó la primera y última puesta en escena de la canción "Ceremony", que más tarde sería reversionada por New Order. La última canción que Curtis nunca cantó en público fue "Digital".

Los efectos de la epilepsia y sus problemas personales, como el repentino divorcio fueron causas que contribuyeron a su suicidio, cuando se quitó la vida a la edad de 23 años. La noche que murió, días antes que el grupo fuera a hacer su primera gira a los Estados Unidos, estuvo viendo una de sus películas preferidas, Stroszek, de Werner Herzog, una película en la cual un artista atormentado se suicida. Más tarde se colgó en la cocina mientras escuchaba el disco "The Idiot" de Iggy Pop, el cual continua generando especulación sobre cual fue la verdadera razón para suicidarse. Algunos críticos creen que sencillamente deseaba morir joven, cumpliendo con el mito de la estrella de rock'n'roll que muere joven.

Curtis fue incinerado y sus cenizas enterradas en Macclesfield, con la inscripción "Love will tear us apart" en su lápida. Este epitafio, escogido por Deborah Curtis, es el título de la canción más conocida de Joy Division.


El legado musical de Curtis es un tesoro inigualable para la música. Tanto su imagen como su estilo de actuar sobre el escenario, han sido imitados por algunos artistas posteriores a el.

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